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Graneles
Textos de Juan Urrutia para su blog entre 2002 y 2022
A partir de este fin de semana voy a comenzar una serie, no necesariamente regular, con el nombre benjaminiano de iluminaciones. En mi caso se trata de alucinaciones como las que produce la ingesta del honguito del Don Juan de Castaneda; pero producidas por el hambre y domeñadas por la férrea voluntad de "relanzar tan lejos y tan ampliamente como sea posible el trabajo indefinido de la libertad." (M. Foucault en "Was ist Aufklärung?).
Prejuicios
¿Es Arnaldo Otegui un ciudadano español? Parecería que sí de modo que, supongo, goza de todos los derechos que tiene un ciudano cualquiera excepto, también supongo, los que no puede ejercer mientras está en el banquillo o en la cárcel. No puede levantarse y largarse de un sitio en el que no le apetece estar y no puede pedir un taxi y salir de Martutene para ir al cine.
Recomendación
A pesar de que el asunto de los derechos de autor fue objeto de un post que escribí ayer por la noche, no me molesta, sino todo lo contrario, que una vez más Juan Carlos Rodriguez Ibarra vuelva sobre él en una contraréplica a la réplica de Muñoz Molina de la que ya me hice eco. Inteligente,educado y firme muestra que lo que pasó en Extremadura con el software libre no fue por casualidad. Les recomiento que lo lean.
Derechos de autor
No nos dejan olvidar este asunto del copyright. Mi amiga MPH (que así firma sus cuadros) me dice que cada vez está más de acuerdo con el bando de los creadores. Su argumento es, además de respetable, digno de atención pues lo acompaña de la comparación con los denostados bancos que,según ella, cobran por todo y de la consideración de que lo que el artista o creador en general cobra es una minucia, especialmente comparado con lo que cobran, otra vez, los bancos.
Una jornada neoyorkina o lo que pudo ser
Hoy hemos visto una mimosa florecida en el Parque de Berlín. Pero solo hace un par de semanas nos cayó una buena nevada y, con el suelo resbaladizo y abrigados como dos glaciólogos, nos organizamos un plan neoyorkino. Primero asistimos a una sesión de anticine en el Reina Sofía y luego nos tomamos unas minihamburguesas en una especie de restaurante-bar modernillo con mesas muy altas, taburetes ad-hoc para poder alcanzarlas y un menú vestido de negro.
El sofá de la Moncloa
Ahora que Obama parece que encuentra solo, con el partido demócrata dividido sobre algunos temas cruciales (sanidad, regulación financiera), me he acordado del sofá de La Moncloa, fotografiado dos veces casi seguidas en el mes de enero. En la primera foto, elegida cuidadosamente para la Portada de El País, Zapatero se mira las manos, como adolescente no sacada bailar, mientras Salgado, que habla francés, le da palique a Delors y Solbes y Felipe ( atavíado para la ocasión) se entrtienen entre ellos con sus cosas. Era desoladora, de modo que esos dos poderes, Gobierno y Prisa debieron pactar una tregua y unos días depués Zapatero posa solo, en el mismo sofá y la misma sala, pero con una amplia sonrisa en el contexto de una gran entrevista de desagravio en el mismo periódico.
Ontología del sujeto conectado
La "ontología del sujeto conectado" era un tema alrededor del cual giraba un ciclo de conferencias organizado por el Departamento de Filosofía de la UAM. Al hilo de las ideas que allí pude atrapar en mi única asistencia a ese ciclo y con la ayuda que representa la ventana a la Red que es mi blog, se me ocurre que gracias a los motores que contienen y canalizan el flujo de información en esa Red ya no cabe la pregunta por quién soy yo. Soy mi nube de etiquetas, en parte establedidas por mí, en parte atribuídas indirectamente por aquellos que conmigo enlazan permanente u ocasionalemete: un problema exixtencial menos.