Juan Urrutia Elejalde Graneles

Caso a caso

Abandonemos toda esperanza de teorí­as unificadoras, al menos en las ciencias sociales. Es la conclusión más pesimista que he sacado de la escuela de verano sobre The New Philosophy of the Social Sciences, celebrada en San Sebastián a mediados de Julio. Por un lado está la antropologí­a del filósofo mismo que , al parecer, se convierte, o desea hacerlo, en aquello sobre lo que filosofaba, es decir un cientí­fico social.

Caso a caso

Abandonemos toda esperanza de teorí­as unificadoras, al menos en las ciencias sociales. Es la conclusión más pesimista que he sacado de la escuela de verano sobre The New Philosophy of the Social Sciences, celebrada en San Sebastián a mediados de Julio.

Por un lado está la antropologí­a del filósofo mismo que , al parecer, se convierte, o desea hacerlo, en aquello sobre lo que filosofaba, es decir un cientí­fico social. Pero, por otro lado, como tales nuevos cientí­ficos, los nuevos filósofos de las ciencias sociales, se ocupan de establecer nuevos hechos que caso a caso vayan convirtiéndoles en lo que quieren llegar a ser.

Creo que sé de donde viene esta extraña manifestación de timidez de los que eran los valientes unificadores y generalizadores en Economí­a. Los filósofos de la Ciencia Económica se queren convertir en economistas o ciéntifcos de la Economí­a justo cuando ésta pierde sus contornos ní­tidos. Y esto ocurre debido a la corta historia de la Economí­a de la Información.

Esta relativamente reciente rama de la Ciencia Económica nos ha hecho ver que todo depende de detalles muy pequeños. Dependiendo de ellos cabe de todo, desde paradojas a resultados aparentemente inconsistentes entre sí­. Hay que ir poco a poco y caso a caso.

Estarí­amos en un mundo de espejos y sin la ayuda de los que han sido nuestros guí­as.

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