Dos chistes cortos
Teo Millán me envía uno que ha sido nominado al premio al mejor chiste corto del año. > "Un niño de 3 años examinaba sus testículos cuando tomaba el baño. "Mamá", preguntó, "Es ésto mi cerebro?" "Todavía no", respondió ella" Recuerdo otro chiste corto de mi juventud: > "Un hombre entra en un café: chof!" Este último me pareció en su día una genialidad que ilustraba a la perfección las ideas de Bergson sobre la Risa.
Teo Millán me envía uno que ha sido nominado al premio al mejor chiste corto del año.
"Un niño de 3 años examinaba sus testículos cuando tomaba el baño. "Mamá", preguntó, "Es ésto mi cerebro?" "Todavía no", respondió ella"
Recuerdo otro chiste corto de mi juventud:
"Un hombre entra en un café: chof!"
Este último me pareció en su día una genialidad que ilustraba a la perfección las ideas de Bergson sobre la Risa. Hoy, el primero de los chistes me hace sonreir; pero no me produce la hilaridad casi histérica que, yo qué sé porqué, me producía el primero.
Ambos tienen argumento; pero el del segundo es absurdo y disparatado. He ahí la clave. Quizás