Juan Urrutia Elejalde Graneles

La envidia y la piedad

En un reciente minipost expresaba mi envidia ante el espectáculo de Jesús Zamora tocando a Schubert. Le pedí­a implí­citamente que me mintiera y me dijera que no era él el pianista. Jesús se ha apiadado y me contesta que no, que sus manos sobre el piano son como pasos de elefante.

La envidia y la piedad

En un reciente minipost expresaba mi envidia ante el espectáculo de Jesús Zamora tocando a Schubert.

Le pedí­a implí­citamente que me mintiera y me dijera que no era él el pianista. Jesús se ha apiadado y me contesta que no, que sus manos sobre el piano son como pasos de elefante.

Esta es la gracia de la piedad. Que sea verdad o mentira ese comentario a mi post me consuela. Si es verdad porque la envidia se me apacigua. Si es mentira porque me siento objeto de la piedad y me quedo reconfortado.

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