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Graneles
Textos de Juan Urrutia para su blog entre 2002 y 2022
El silencio de Dios era antaño un problema para la gente de fe. El ser supremo no se pronunciaba ante las injuticias evidentes en una especie de demostración práctica de la Economía de la Salvación, una especie de acatamiento por parte de la omnipotencia del ritmo humano, una muestra de su infinita y sabia humildad que modulaba dicha omnipotencia. El problema es hoy la locuacidad de ese ser que reveló un día la verdad y permitió que la desarrolaran los hombres dejando que el certificado de calidad lo otorgara el jefe de la iglesia inspirado por la tercera persona de la Trinidad Santísima.
Imaz y Gallardón
Este asunto de las dimisiones me atrae de manera morbosa. Escribí sobre ello contando las aventuras atolondradas de un amigo muy cercano y lo he recordado al observar la de Imaz hace un par de meses y la reciente amenaza de dejar la política de Ruiz Gallardón. La de uno, dicen, deja el camino expedito para la autodetrminación del País Vasco.
Nostalgia de la juventud
En breve, me asegura Juan Carlos García Bermejo, aparecerá el volumende la Enciclopedia Iberoamericana de Filosofía dedicado a la metodología económica y en el que aparece una rtículo mío sobre Reflexividad al que tengo especial simpatía, un tema que estos días de turbulencias aparece como especialmente relevante debido al papel que están jugando las espectativas, esas sirenas que explican cómo y porqué el futuro influye en el presente en este mundo de la economía. Tampoco debe de tardar mucho en aparecer un volumen más pomposo de los Pozanam Papers que recoge mi contribución sobre leciones a derivar de la economía a efectos de iluminar algunos aspectos poco tratados en filosofía de la economía. Y ahora resulta que, además, en un solo día, como empaquetados en un momento corto de tiempo, me anuncian la aparición casi simultánea de otros tres artículos míos.
Terrible frase
La Justicia tiene sus contradicciones que nos escandalizan a menudo. La asimetría entre Botín y Atutxa o la reclamación de daños por parte del que atropelló y mató a un jóven aunque no fuera culpable son dos casos recientes de esas contradicciones. Pero a veces nos parece que actúa como los vengadores reestableciendo el honor y golpeando a los que la quisieron manipular.
Juaristi y Ugarte
Jon Juaristi y David de Ugarte son dos personas notablemente inteligentes y muy eruditas que, curiosamente y por caminos raros que no vienen a cuento ahora, se cruzan en mi vida aunque no se conocen personalmente entre ellos. El primero es poeta y ensayista de éxito y acaba de escribir su primera(?) novela siguiendo de cerca a unas tempranas Memorias. Es, además, catedrático de filología hispánica y ha sido servidor del Estado en el ámbito cultural.
El error del guerrero
Leo en El País que Michael Ignatieff, político canadiense, intelectual autor del Honor del Guerrero y partidario de le guerra de Irak y del "mal menor" en el caso de las torturas, reconoce su error debido a mala información. Recuerdo la presentación de su libro en el Circulo de Bellas Artes hace unos años y las palabras de quienes lo presenaron. El ha reconocido su error en público, quienes le jaleaban, no.
Liderazgo y sentido común
Hay ocasiones en las que uno cree haber encontrado un hermano en un sitio insospechado y esto me ocurrió a mí el miércoles 23 viajando a Bruselas para asistir a nuestro Paneuropean Meeting on ESS . Leía El País y topé con una columna de Javier Pradera que llevaba el título qur he puesto a este post. Quise detectar un aire de familia entre Pradera y yo cuando Javier atacaba a Rajoy por servirse de esas dos expresiones hoy tan abusadas y simultáneamente por la falta de ambas que evidencia el desarrollo del affaire Gallardón.
Acción popular
Ayer Botín, hoy Atutxa y mañana Patxi López y el Lehendakari Ibarretxe. Los cuatro están enredados con la justicia en proceos en los que el fiscal no ve delito, en los que no hay acusación particular por parte de alguien que se sienta perjudicado y en los que solo acusa la llamada acusación poular. En el caso de Botín la correspondiente sala de la Audiencia entendió que esta última no bastaba y san se acabó.