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Graneles
Textos de Juan Urrutia para su blog entre 2002 y 2022
Hace no muchos años que me di cuenta que los pantalones que llamamos «vaqueros» y que vestían, y visten, tanto chicas como chicos, no estaban rotos por su antigüedad junto con la falta de poder de compra debida a la crisis; sino más bien por pura coquetería de los que querían atraer la mirada sobre sí mismos revistiéndose de un toque de descuido bohemio en la apariencia. El material del que están hechos estos pantalones, indigo o denim es, posiblemente, el adecuado para que bohemia burguesa no salga demasiado cara porque los cortes que dejan ver un trocito de muslo, pierna o rodilla no se agrandan solos obligando a tirarlos a la basura. Aunque no tengo una idea clara del sector, supongo que estas prendas vienen rotas desde su fabricación.
Mis «maîtres à penser»
Llevo meses reorganizando la biblioteca de mi despacho y, de vez en cuando, topo con obras de maestros del pensamiento económico que dejaron en mí una huella clara, en buena parte, pienso, por su disidencia innata. En el capítulo 1 de el libro de Dani Rodrik, «Economic Rules», que ha devenido un verdadero best seller , este autor cita a Leijonhufvud y a Boulding, curiosamente ambos dos europeos pero que yo conocí en los EE.UU. y de los que ya he hablado en este blog en varias ocasiones.
El retraso del The Economist
Soy un lector infiel, pero bastante asiduo, de esta revista de pensamiento económico-financiero y política en un mundo global con muchos años de historia que se llama The Economist. El número 9036 dedicó su portada a Erdogan y el peligro de que Turquía se deslizara hacia la dictadura y cubría, según su portada, desde el 15 al 21 de abril. Como casi cada semana lo adquirí ese sábado 15.
Tapando agujeros y abriendo brechas
Seguro que cualquiera de nosotros ha abierto brechas o ha tapado agujeros en su vida. Todos estamos rodeados de redondas tapas de alcantarilla que eliminan la posibilidad de que nuestras vergüenzas afloren en cualquier momento inesperado. Y pienso que casi todos hemos conseguido abrir alguna brecha en el muro de lo desconocido que nos ha permitido divisar paisajes inesperados de los que estamos más o menos orgullosos.
Consulnor, última sesión
Hace muchos años, cuando todavía las finanzas no habían alcanzado su desarrollo ulterior,nació en Bilbao Consulnor, una empresa de servicios financieros de alto valor dirigida al asesoramiento de propietarios de altos patrimonios. Con el tiempo la tarea se fue sofisticando y hace una docena de años, más o menos, Consulnor se dotó de un Consejo Asesor o Comité de Estrategia al que he pertenecido desde su fundación hasta hace un par de días cuando celebramos nuestra última sesión pues ahora, cuando esta empresa pionera ha sido adquirida por la Banca March, este comité se disuelve. Si siempre estas reuniones han sido enriquecedores dada la calidad de todos los muy variados miembros que han ido pasando por él,con mi posible excepción, no es de extrañar que esta última reunión haya sido más generalista y amplia que otras muchas a las que he asistido.
Paris
Han sido unos días no solo agradables sino también llenos de potencial desatascador. Este año 2017 no habíamos cumplido con París pues lo sustituímos por Oporto a principios de año y estos últimos días en la Ville Lumiére han resultado muy claros en su mensaje:no se puede utilizar esa ciudad como un mero destino turístico pues se venga de tí. La venganza es sutil pues consiste en un mensaje evidente que te hace ver que visitas a monumentos o paseos bellos no te aportan nada después de años de hacer una u otra vez lo mismo.
Ordinariez vs. elegancia
Ya en el Ampurdán me ha entrado la cólera siguiendo los comentarios televisivos sobre las formas, buenas o malas, en el Congreso. Infinitos, como si no hubiera cosas más interesantes que comentar. Esto me ha recordado lo que en su día escribí sobre Nadal y Federer y que reproduzco en parte: > "¿Cómo comparar a Nadal con Federer?
Miró y Bataille
Uno de los últimos posts que he escrito en este blog en esta época de baja productividad es un simple recuento de los libros de Keneth Boulding que todavía conservo. Y mientras lo escribía recuerdo que en Faroladas describía cómo yo había sido admitido en el exclusivo seminario que él dirigía gracias a que le había dicho que quería hacerlo porque quería formarme para llegar a destruir la escasez y por lo tanto la Economía. Esta anécdota la recordé ayer cuando asistí a una conferencia de Tomás Llorens titulada Joan Miró y Georges Bataille dentro del ciclo Arte y Filosofía.