"El otro día hablaba de los castigos imaginativos que debiéramos aplicar en casos de dopaje en el deporte o de violación de los derechos de propiedad intelectual a través del plagio o del "negreo" directamente. Hoy vuelvo al tema de una forma tangencial pues solo quiero añadir algo relativo a la posible violación de la intimidad en Internet. Leí la "piedra de toque" de Vargas Llosa en el País el domingo 20 de octubre."