"Por un lado, hace muy poco tiempo creíamos saber que la introducción sistemática de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) propias de la Nueva Economía acabarían cambiando el funcionamiento interno de las empresas y, si me apuran, incluso los contornos del concepto mismo de empresa. Por otro lado, los escándalos corporativos, principalmente americanos, parecerían clamar por una modificación del gobierno de la empresa y, si me apuran, por una concepción de ésta que incluya su responsabilidad social. Lo extraño es que ambos fenómenos - TIC y escándalos - no se hayan puesto en relación."