"Quizá la impresión más nítida con la que regresé de Gijón, en donde se celebró el Somero 2015, fue esa sensación que creí era compartida por muchos participantes y que consistía en el subidón que genera el haber encontrado claves para cambiar el mundo. Con ese trasfondo volví a mi blog en un intento de ir analizando los componentes de esa sensación entusiasmante y escribí sobre el aspecto teatral de cualquier intento de enseñar algo a una audiencia cualquiera, un aspecto éste que no podrá faltar en el club de la abundancia. Pretendía ser el inicio de algo, pero desde entonces, hace ya más de diez días, he sufrido un verdadero suplicio a causa de la obsolecencia de algunos arreglos dentales ya muy antiguos y las consecuencias de dicha obsolescencia que, como mínimo, han dificultado mi alimentación justamente en unos días llenos de cenas y comidas con amigos muy queridos que se apiadaban de mí aunque esa fraternidad no les impedía ponerse ciegos de suculentos manjares mientras yo me limitaba a alimentarme de «potitos» por así decirlo."