"Jorge Juan, Juan Bravo, Bravo Murillo. Cuando cojo un taxi y quiero ir a un restaurante asturiano llamado El Paraguas a menudo no recuerdo el nombre de la calle en donde está y me veo obligado a navegar por la red distribuída de mi crebro siguiendo una ruta alternativa que me lleva por el rodeo indicado pero al revés: Murillo me lleva a Bravo, éste a Juan y este nombre propio finalmente aterriza en Jorge Juan. El taxista alucina, pero a mí me sirve."