"Les juro que no fui yo el que se llevó a plena luz del día la maza del malabarista. Así que no entiendo porqué hoy por la mañana encuentro mi oficina, que está a diez minutos del lugar de los hechos, si no quemada al menos chamuscada. Ningún papel es ya utilizable, los sofás desprenden un gas letal, la moqueta de rafia está irreconocible y si la cosa no ha ido a más es porque los trabajadores que acondicionan el piso de arriba han derramado arena fina sobre los rescoldos."