"El sábado pasado volví a oir con gusto esa epístola de San Pablo que, por defecto, se lee en casi todas las bodas católicas. No me extrañaría volverla a oir este próximo sábado pues a mi edad se acumulan estos actos sociales y religiosos que homologan, controlan y legitiman lo que de otra forma sería un desorden empujado por el deseo. Siempre me ha parecido una pieza literaria de primer orden y el sábado pasado lo ratifiqué."