"Mi gusto por la lingüística, así como por el idioma y el habla en general, me hace preguntarme cuestiones, quizá triviales, sobre el uso concreto del idioma o sobre la evolución del habla, pero que es posible que algo nos enseñen. Es este gusto lo que me ha llevado muy a menudo a escribir por ejemplo sobre expresiones que detesto. Tomemos como un ejemplo la forma de referirse a una prenda femenina de ropa interior."