Edmond Malinvaud
"Una vez aclimatado a estos aires ampurdaneses el «deber» me llama a seguir elucubrando sobre el estado de la economía académica de la que hablaba el primer lunes de la semana santa Joaquín Estefanía en El País en una columna titulada «El economista y las manos sucias». En esta columna, muy propia de ese espíritu sereno que los periódicos impostan cuando parecen desaparecer las prisas de la actualidad, trataba de criticar a la profesión de economistas académicos por su incapacidad para la autocrítica a pesar de los acontecimientos de la Gran Recesión señalando algunas excepciones puntuales entre las que destacaba Estefanía la de Philip Mirowski de la universidad de Notre Dame quien atribuye la responsabilidad de la deriva peligrosa a las ideas que desde hace años se atribuyen a la Escuela de Chicago y a su liberalismo antiintervencionista, su énfasis en la expectativas racionales o su contribución a la elaboración y «pricing» de productos financieros derivados. La pregunta de Estefanía sigue sin ser contestada doctamente por el cuerpo de economistas académicos a pesar de la necesidad obvia que existe hoy de revisar con cuidado la dirección que han tomado juntas la macroeconomía del equilibrio y las Finanzas a pesar de intentos encomiables como el INET que Soros fundó hace años."