"Para renovar las promesas del bautismo, un sacramento que no contaba con la voluntad del protagonista, se utiliza la primera comunión. Yo no sé si renuncié a algo, no lo recuerdo; pero creo que antaño se renunciaba al demonio, al mundo y a la carne. Hoy, según pude comprobar hace unos días en la primera comunión de un sobrino/nieto mío- el cuarto Carlos Ituiño que soy capaz de contar- se renuncia al mal, a la vilencia y al egoismo."