"Recuerdo tan bien esta bier stube de Salzburgo, no lejos de la Mozart Platz o de la Plaza de la Catedral y en donde tantas salchichas y wiener schnitzels tomé después de los conciertos o las óperas, que me resulta como raro emplear esas siglas para algo distinto. Pero lo hago ahora, recordando su significado - kaiserlich und königlich -, para caracterizar a un cierto espíritu alemán que, entre el del padre severo y el de la reina madre castrante, no permite salirse de lo que parece apropiado y diligente para un ser humano en la frontera del desarrollo. Un espíritu propio del Imperio Austrohúngaro que, si algo tenía, no era el constituir ninguna punta de lanza emancipatoria, sino más bien la morbilidad de la debilidad nerviosa."