"De vez en cuando entro en una especie de trance que trastoca mi percepción. Un ejemplo es esa sensación que a veces tengo, de que los rostros humanos son pinturas o dibujos que transforman los agujeros de la nariz de todas y cada una de las personas en dos toques de pincel o dos machas grises de lápiz. Es una impresión con consecuencias filosóficas pues me quedo aturdido como si pensara en quiénes somos nosotros los seres humanos más allá de una visión de un artista imaginativo."