"Publicado en Expansión, martes 3 de enero de 2006 No tengo un oído fino para el habla popular; pero creo haber notado que el discurso conservador de hoy en España utiliza profusamente el latiguillo del sentido común como prueba irrefutable de la corrección de sus propuestas y, más frecuentemente, de sus contrapropuestas o de sus críticas. Detecté por primera vez el uso de esta locución hace más de dos años, cuando el entonces ministro de Justicia, un eximio jurista según me cuentan los que saben de esto, juzgaba de sentido común que cuatro faltas constituyeran un delito; pero desde entonces, me resuena todos todos los días. Era de sentido común participar en la guerra de Irak, así como defender Niza contra la Constitución europea y, desde que el PP perdió el gobierno, casi todas las decisiones o propuestas del PSOE, o de cualquier partido minoritario, son denostadas por evidentemente erróneas ya que chocan con ese sentido común."