"Un verano caluroso, denso en momentos seniles y desenganchado del ordenador(no estoy seguro si voluntaria o involuntariamente) me ha hecho consciente del lío en el que se encuentra el mundo. El independentismo catalán me rodeaba en el Empordà y, en cierto sentido, me sonaba como un carillón que repetía el tono de las campanadas aunque cada quince minutos sonara de manera diferente añadiendo o eliminando una campanada o anunciando que nos iba a relatar algo indiscutible. Su consideración por mi parte y por parte de mis amigos me llevaba a ir acumulando trozos de relato extraño y seguramente peligroso."