"« Esto no va a ningún sitio » o « así no vas a ningún sitio » son expresiones comunes y de las que no recelamos. La primera puede ser la opinión de un empresario o de un investigador en una conversación con unos socios o con unos colaboradores en una determinada línea de investigación. La segunda nos recuerda a una recriminación paterna o materna cuando la adolescencia nos inclina hacia formas de vida poco convencionales."