"Ayer tomé un taxi en la plaza de San Pedro de Deusto para que me llevará al aeropurto de Loiu a toda prisa a fin de no perder el último avión a Madrid. Luego resultó que me hicieron esperar una hora lo que me díó tiempo para degustar ansiosamente dos paquetitos de chocolate con leche y aceite y de charlar ampliamente con una antigua alumna hecha ya una seria profesora que acudía la capital para trabajar por la profesión a través de la ANECA. Pero la cuestión es que el taxista iba oyendo el Concierto Emperador para piano de Beethoven)."