"Ayer al mediodía ascendía yo por el río caminando por la margen izquierda. Lo hacía aturdido y a paso lento tratando de captar los reconfortantes rayos del sol cuando le ví en la confluencia de María de Molina con la Castellana esperando ella a que se abriera el semáforo hacia el oeste y esperando yo que lo hiciera el que me daba paso al norte. Delgada, alta, con generoso escote enseñando los tirantes de un sujetador negro, con falda ancha y larga, con un pie en el suelo para sostener la bicicleta sobre la que se montó en cuanto se abrió el semáforo que le retenía."