"Como comentario a mis elucubraciones metafísicas sobre el fracaso como única forma de perdurar, DT me envía el siguiente soneto de Agustín García Calvo. Enorgullécete de tu fracaso, que sugiere lo limpio de la empresa: luz que medra en la noche, más espesa hace la sombra, y más durable acaso. No quiso Dios que dieras ese paso, y ya del solo intento bien le pesa; que tropezaras y cayeras, ésa es justicia de Dios: no le hagas caso."