"Hace unos diez años y coincidiendo con el crecimiento de la digitalización se impuso en el lenguaje periodístico aquello de La Nueva Economía junto con aquello de las empresas punto.com. Fue un fenómeno no solo del lenguaje que ha dejado huellas como, por ejemplo, esta denominación de startups, sino también de lo que no es fantasía sino realidad más o menos interesante como la disposición del gran público a invertir en empresas pequeñas, sin presencia en Bolsa y relativamente baratas, o aquel gesto efímero de ciertos altos directivos a prescindir de la corbata en horas de oficina. Por razones que no se han explorado demasiado la manía se fue difuminando y parecía que ya no hacía falta renovar la Economía o los estudios de Dirección de Empresa por razones relacionadas con la informática."