"Al principio volvía a LA para cortarme el pelo, pero a medida que éste escaseaba me pareció un poco tonto y dejé de viajar para este menester. Sin embargo y como desde que comenzó la crisis he reducido el presupuesto para ropa, incluyendo la interior, solo tiro de él cuando ya parece inexcusable y siempre aprovechando viajes cortos a LA. En este último el paseo por el borde del mar entre abdominales de cuero y patines de una fila de ruedas no ha sido tan gratificante como suele pues, curiosamente, hacía falta paraguas para resguardarse de las tormentas de mayo."