"Cuando la acuarela sobre papel nos deja con ganas de más, tal como es el caso de Egon Schille (1890-1918) en la exposición del Guggenheim Bilbao, uno entiende que la materia es importante y que la usada en la muestra bilbaina es adecuada sólo para ese cuadro raro de título maravilloso: Mein wandelweg führt abgründe : « Mi paseo me dirige al abismo ». Así es, cuando no eliges bien el material con el que trabajar no puedes estar a salvo de caer en abismos en los que solo a veces encuentras un tesoro. Y si quieres ser sabio aprende a callar cuando nada puedes decir."