"Y la separación, y eventualmente el odio, se fueron alimentando de pequeños acontecimientos que les separaba cada año un poco más. Las lecturas generales, distintas de las académicas, se fueron haciendo cada día más diversas. Ramón se inclinaba cada día más y más hacia la ficción española en la que creía ver algunas figuras un tanto ya señeras unas como prometedoras otras que devoraba con deleita como quien trata de enterarse de las cualidades del competidor para emularle con ventaja."