"El espíritu de la transición consistía en la determinación de salir del caos de fuerzas contrapuestas que pespunteban los extraños y voluntariosos movimientos de aquel final de los años sesenta. Desde el ya para entonces antiguo contubernio de Munich, el primer intento concertado de preparar el futuro político de un país que se encontraba perplejo, hasta la famosa reconciliación que preconizaba el Partido Comunista en el exilio, pasando por por la Ley de asociaciones del pobre Arias con su espíritu del 12 de febrero o el nombramiento del heredero a título de Rey y los acuerdos que se iban alcanzando entre distintas fuerzas polí ticas en el exilio, todo conspiraba a cambiar un régimen anquilosado aunque la discusión soterrada estaba entre la ruptura o la reforma. Ya sabemos que opción fue la ganadora, gracias seguramente a lo que seguimos llamando el espíritu de la transición."