"Pretextando excesivo calor no he salido de casa ni para la «obligatoria» caminata diaria de un infartado. Estoy encerrado y no hago más que elucubrar sobre las posibilidades de pasar este mes con una cierta garantía de supervivencia. Tengo que saber cómo defenderme y cómo atacar, en caso necesario, para abrirme paso hacia el vehículo de huida que tengo preparado con el depósito lleno y las laves puestas."