"No me refiero ahora a los toros como animales que sufren (para eso ya están Mosterín y Gómez Pin) sino al toreo, ese arte que la Ministra Narbona parece no apreciar demasiado. Eso es lo que me pasaba a mí; que mi madre, una española de mantilla y peineta, me usaba como coartada para ir a la feria de agosto en Bilbao ante la rotunda negativa de mi padre a acompañarle. Lo que me pasaba es que me daba un poco de vergüenza la exhibición de mi madre y que, en consecuencia, me daban rabia los toros."