"Al principio de la semana que hoy acaba, y que no he tenido más remedio que pasarla en Bilbao por asuntos familiares y de «negocios», asistí al Día dela Universidad, ese día en el que la universidad se mira a sí misma a través de los ojos del Rector y presume o se queja de lo que sea menester. En el caso de la Carlos III resulta que cada año presume de escalar en los rankins de las universidades en el mundo y de los premios académicos alcanzados por muchos de sus profesores. Y, así mismo, cada año se queja de la falta de presupuestos suficientes para continuar con una trayectoria como esta."