"A estas edades es raro, en mi caso, que trasnoche el sábado y, desde luego, es casi imposible que ese eventual disfrute de la aparente libertad de la noche traiga consigo la efervescencia etílica. Así que, los domingos prontito estoy ya en la calle inventando nuevos recorridos que, quién sabe, rompan algunas leyes físicas y me permitan caminar siempre cuesta abajo. Hoy no ha sido excepción y, para mi sorpresa, me he topado con dificultades para circular a mi ritmo, ese que mis cañerías agradecen, debido a dos eventos protegidos por la policía que aquí y allí me han cortado el paso."