"Desde que a través del libro de Alan Bloom, The Closing of the American Mind, me dí cuenta de que el sesentayocho era un peligro público para los conservadores que luego devinieron neoconservadores, no he hecho más que escuchar diatribas contra esa época que nos habría puesto en la decadente senda del relativismo, la permisividad y la vagancia egoista. Se trata de mi juventud y la recuerdo con una enorme simpatía cercana a la pasión pues, efectivamente, sentíamos pasión por cargarnos las correas morales, las obligaciones impuestas y las verdades indiscutibles. Y esta pasión se desbordaba hacia cualquier ámbito inexplorado."