"Las autoridades de la Comunidad Foral de Navarra parecen temer que el principio del fin de ETA pase por concesiones a la banda armada sobre la soberanía del territorio navarro. Y lo expresan, al igual que lo hacen políticos de partido, o que van por libre, diciendo que Navarra no será nunca moneda de cambio. Lejos de mí el caer en la tentación de entrar en esa discusión que me recuerda a un jóven estudiante de francés, hijo de un amigo mío, que se paseaba voceando con gran autoridad impostada: "Je ne suis pas Chrarlemagne"."