"Por un lado me llama la atención los remilgos que algunos homosexuales oponen al matrimonio gay, y por otro lado me irrita la crítica de los conmiserativos heterosexuales que dicen que los pobres llegan tarde al matrimonio pues ya nadie se casa. Los homosexuales remilgados me recuerdan a los " gentlemen farmers " ya sean anglo-irlandeses o carlistas vasco-españoles. Ambos tipos de aristócratas rurales exhiben una especie de señoritismo parecido al de un supersensible homosexual que sea, por ejemplo, responsable de un teatro de ópera exclusivo centroeuropeo."