"Topé con Tom en la calle Almagro y me felicitó las pascuas en una actitud como de pedir perdón por felicitar estas fiestas excvusivamente cristianas. Como yo pienso que Tom Burns es un católico inglés de esos que realmente lo son seriamente, no pude reprimirme y le contesté que, aunque ateo, celebraba estas fiesta, que naturalmente admitía su felicitación y que debíamos conmemorarlas en un mano a mano cuando pasen las fechas oficiales. Ante mi insolencia Tom sacó lo mejor de sí mismo y con un revoloteo de gabardina me hizo gesto de decir: ¡cómo puedes decir esas cosas tan antiguas!"