"Por una razón o por otra llevo viajando un par de meses por esos mundos de Dios que ni están cerca ni tampoco lejos. No son viajes con glamour a lugares exóticos, sino de esos que se hacen en autobús en caso de que no haya tren o de que el automóvil no sea aconsejable debido al mal tiempo y al descenso pronunciado de la cota de nieve. Y estos viajes tampoco son iniciáticos ni representan un descubrimiento interesante."