La muerte del padre
"Agradecí tu presencia en el funeral de mi padre, así como la de muchos de nuestros contertulios. Su cuerpo, desde hace mucho tiempo semiatrofiado, llegó en su féretro a la parroquia casi cuarenta y ocho horas después de que falleciera en esa clínica cercana a los astilleros en los que había trabajado mientras su cuerpo aguantó y desde los cuales puso en marcha no pocas operaciones arriesgadas en favor de los perseguidos junto con otras personas que entre ellas se reconocían y que yo quise identificar con algunos ancianos que, todavía, bien plantados, acudieron también a esa iglesia que se encuentra en el piso que fue del abuelo de Machalen a la que algún día conocerás. Había tenido tiempo de traer el cadáver a casa, de velarle junto con mi madre y otros parientes y de poner una esquela en el periódico que siempre se recibió en mi casa que apareció al día siguiente anunciando este funeral."