"La primera de estas reflexiones sugeridas por la presentación de la obra de Tirole tal como indicaba aquí, está relacionada con un working paper que escribí hace muchos años y que posteriormente utilicé en El Capitalismo que Viene, cap. Estimulado en aquel entonces por el caso de Celera y Craig Venter y justo en una época en la que me interesé por las patentes y otras formas de propiedad intelectual, traté de entender por qué la ciencia básica, un bien que por sus características no podría ser producido óptimamente por la iniciativa privada ni distribuido adecuadamente por los mercados, al menos en principio, podría bajo ciertas condiciones ser objeto de propiedad privada y cómo esa propiedad, como ejemplo de la autoridad que, como mencionaba Garitano, coexiste con el funcionamiento de los mercados, podría llevar a un óptimo social en contra de lo esperado. Lo que podríamos esperar y temer es que el científico se deje llevar por los incentivos económicos sin que el ethos científico sirva de contrapeso."