"Esto es lo que yo era para Micaela Urberuaga Sansebastián: un kontraren kontra. Frente a lo que pudiera creerse, ser un kontraren kontra no quiere decir, según la lógica del euzkara, estar en contra de los que están en contra, sino llevar la contraria por sistema. Me llamaba Kontraren Kontra especialmente cuando a las 8 de la mañana de un día cualquiera de mi infancia, yo insistía en añadir mantequilla de posguerra a un humeante chocolate a la taza, en lugar de untarla sobre un pan negro adquirido gracias a la cartilla del racionamiento."