"El sábado pasado decidí dar un paseo por la margen derecha del río Castellana con la intención de visitar varias exposiciones y alguna librería. No pude evitar darme una vueltita por esa calle en la que está la entrada del Tribunal Supremo e identificar con mayor nitidez lo que la televisión nos ofreció día tras día y hasta el agotamiento en relación al enfrentamiento de la justicia con los miembros de la mesa del Parlament y del Govern . Esta distracción me obligó a tomar Bárbara de Braganza a fin de retomar la ribera de ese río que nadie reconoce como tal y justo en la esquina encontré la librería que sabía estaba ahí; pero que no la perseguía aunque, una vez en su puerta, no tuve más remedio que visitar."