"Hace ya días trataba de consolarme de mis diversos fallos de persona de edad fingiendo una ironía de sabio que no hacía sino ocultar mis temores de viejo. Como los mareos que me preocupaban desaparecían durante mis largos paseos con la mochila al hombro, me imaginé como un filósofo peripatético de la era digital que no necesita no ya papel y lápiz sino ni siquiera audiencia pues se puede escuchar en la red y dictar los pensamientos propios al ordenador de uno. Pero a estas edades nada se cura sin el empuje de un desarreglo adicional."