"En el trabajo en curso al que hacía referencia el otro día trato de encontrar la clave para no caer en el cosmopolitismo desiderativo de aquellos que se creen muy viajados y ciudadanos del mundo seguramente arrastrados por la vergüenza que les da que les vean como gente enraizada, de pueblo. Este cosmopolitismo tan apreciado en los curricula de cualquier profesional es, sin embargo, una añagaza del llamado Sistema que nos lleva por un camino que no lleva a ninguna parte en la construcción de nuestra individualidad única. Tal como arguyo en ese documento que no sabría donde publicar, solo una «traición» secuencial a algún rasgo de la \[\[comunidad imaginada|comunidad identitaria\]\] del momento que vives te permite llegar a la individuación, a convertirte en una persona auténtica y no una pieza de una máquina desconocida."