"Al terminar la visita/excursión por el modernismo de Reus recalamos en una terraza de un bar que se llamaba Deu n´hi do, una expresión intraducible pero que Albert trató de explicarme. Si entendí bien, y teniendo en cuenta un poco de lingüística, creo que puedo decir que ese modernismo de Domenech i Muntaner me gustó Deu n´hi do. En efecto, no esperaba encontrar en esta población el tipo de chaladura que asocio con los hijos de Mundaka y que atribuyo al salitre que flota en el aire."