"No tengo una manera mejor de expresar mi estado de ánimo que esa palabra que conforma el título de este post. Es decir, no se donde estoy ni a donde voy ni, lo que es peor, qué quiero. Y tampoco puedo culpar a nadie de esta sensación pues todo comenzó cuando decidí «desagendarme», es decir darme de baja de todos los compromisos que había ido adquiriendo desde hace años y que, por lejanos a mis intereses genuinos, no tenía más remedio que anotar en mi agenda de papel (que soy incapaz de abandonar) a fin de no olvidarme de ellos y «quedar bien», expresión ésta que ya entonces odiaba."