"No suelo beber sidra excepto en Asturias y en esta sidrería de un restaurante vasco en Madrid sito en la calle Quevedo. Hacía tiempo que no había estado pero ayer, aprovechando la reunión mensual que unos cuantos amigos celebramos desde hace más de veinte años, nos decidimos a ir desde la Plaza de Santa Ana, lugar de la cita de este mes, hasta esta sidrería en la que, rompiendo la tradición nos decidimos a sentarnos en mesa e improvisar una especie de cenita con sus aperitivos y un chuletón a repartir entre varios. Solo al final de la cena y ya próximos a levantarnos y larganos cada uno por su lado, me vino a la memoria que fue Alberto Lafuente el que me la descubrió y él también el que me arrastró no pocas veces a comer en ella acompañados de personas muy al tanto de lo que pasaba en el mundillo de la política."