"Mi amigo Vicente Urnieta al que sinceramente creía fallecido desde hace unos diez años me envía este suelto. > He tenido un repentino y agudo ataque de celos al verle como imagen de Loewe anunciando lo que yo creía que era un secreto entre ambos, su cruzado de piernas, ante el que palidece la tonta nueva colonia. Ya sé que yo no aparezco en su biografía y que al fin encontró su felicidad, pero no creo que ella olvide nunca nuestra pequeña aventura en Tahití."