"Recuerdo la extraña frase de aquel guru de mi juventud, una frase que nunca entendí, pero que ahora cobra todo su sentido. Me la dijo un día en California, cerca de Big Sur, en el Instituto Esalen: «Seamos serios, empecemos por el final». Se refería a la terapia de la Gestalt, pero ahora entiendo la frase como aplicable a la irritante lentitud en los intentos genuinos o falsos de construir Europa: «Hablemos en serio, empecemos por el final»."