"Todos estos días han sido como unos ejercicios espirituales ignacianos en los que he intentado saber, una vez más, quién soy y, en segunda instancia, si ese individuo que yo soy merece o no esta pertenencia pública a una élite que no respeto. No he perdido el tiempo sino que he tratado de entender qué es la sabiduría y si yo me puedo creer que realmente soy un sabio, tal como afirmaba aquí, o si lo soy más que mi posible predecesor y amigo poco a poco cobardemente abandonado por mí. Mi idea original era no admitir esa oferta debido a que Javier, como ejemplo de persona que pertenecía a esa banda y a la que yo tendría que rendir homenaje, no lo merecía pues su obra no tenía nada de esa economía teórica que yo aprecio y a la que he tratado de aportar sin demasiado éxito."