"Las similitudes entre Israel y Euskalherria (por usar el nombre de País Vasco que utilizan quienes lo entienden de una manera extendida hasta los confines de donde algún día se habló euskera) son extraordinarias. Son tan obvias que parece imposible ser constitucionalista y proisraelí al mismo tiempo en la España de hoy. En ambos casos, el de Israel y el de Euskalherria se enarbola reivindicativamente una ley anterior a la estatal que legitimaría la justeza de pretensiones aparentemente fuera de lugar."